Bernardo de Gálvez, el militar español decisivo en la independencia de Estados Unidos

Bernardo de Gálvez en la Batalla de Pensacola, el mayor éxito militar de su carrera. Oleo sobre lienzo de Augusto Ferrer-Dalmau. Foto: Juan Carlos Ruiz Barambio.

Bernardo Gálvez dejó una huella perdurable por los aciertos que lo acreditaron como gobernante ilustrado y liberal. El triunfo alcanzado sobre Gran Bretaña supuso la hora culminante de su carrera pero la singularidad y relevancia de su hazaña fue reconocida por su rey Carlos III pero sobre todo por los recién nacidos Estados Unidos de América que no olvidaron y, siguen recordando, su decisiva gesta.

Más de doscientos años después, en 2014, se cumplía la resolución del primer Congreso Continental donde los padres de la patria de Estados Unidos decidieron, el 9 de mayo de 1783, colocar el retrato del militar español Bernardo de Gálvez y Madrid junto a las grandes personalidades del país -en la galería de insignes padres de la patria del Capitolio- junto a George Washington o Thomas Jefferson, para honrarlo como un héroe de la Guerra de la Independencia y reconocer así la contribución de la ayuda española.

Su retrato del laureado cuelga en la galería de insignes Padres de la Patria en el Capitolio.

Retrato de Bernardo de Gálvez, del pintor Mariano Salvador Maella, 1784, copia del original realizada por Carlos Monserrate, que cuelga en el Capitolio junto a las otras siete personalidades ilustres, padres de la patria. Foto: Juan Carlos Ruiz Barambio.
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Además, aquel el 3 de enero de 2014 la Cámara de Representantes y Senado de los Estados Unidos lo nombraron ciudadano honorario de EEUU: “considerando que sus victorias sobre los británicos fueron reconocidas por George Washington como un factor decisivo en el resultado de la Guerra Revolucionaria”.

En diciembre de ese mismo año, el entonces presidente Barack Obama, aprovechando la visita del Rey de España le hizo entrega de aquel título honorífico. Gálvez era la octava personalidad en el mundo, y primer hispano, en recibir la Ciudadanía Honoraria, junto a Churchill o Teresa de Calcuta.

Pero recordemos la historia de este hombre, militar ilustre y valiente, incombustible al desaliento, comenzando por el principio. El 4 de julio de 1776 se había oficializado la ruptura política con el Imperio británico y el comienzo de la guerra con la aprobación de la Declaración de Independencia contra los británicos, de la que ahora se cumplen 250 años.

Se trataba de una contienda muy desigual. El ejército británico en el s. XVIII era considerado el más profesional y mejor entrenado, y su Armada dominaba los océanos, además de contar la Corona con recursos económicos suficientes para abastecerse. Por el contrario, las trece colonias disponían solo del llamado Ejército Continental compuesto por milicias locales, mal armadas y con poca experiencia, no disponían de barcos de guerra y tampoco de recursos económicos, ya que no podían recaudar impuestos.
Todo cambió, en beneficio de las trece colonias, con la ayuda y participación de las potencias extranjeras y muy especialmente de España. En un primer momento se ayudó con armas y suministros, pero el apoyo decisivo vino de la mano del entonces gobernador de la Luisiana española, Bernardo de Gálvez y sus victoriosas campañas militares en Baton Rouge, Natchez, Mobila y Pensacola.

Pero ¿quién fue Bernardo de Gálvez y qué logró para recibir el mayor reconocimiento que otorgan los Estados Unidos a personas foráneas?

Bernardo de Gálvez y Madrid había nacido el 23 de julio de 1746 en Macharaviaya (Málaga), en el seno de una familia de militares que, gracias a las reformas borbónicas para abrir la rígida sociedad estamental a personas brillantes procedentes de otras clases sociales, alcanzaron puestos de gran responsabilidad en la Monarquía Hispánica.

Hijo y sobrino de militares de importantes cargos en la América Virreinal, su carrera militar arranca a los 16 años cuando se alistó para participar en la invasión de Portugal durante la guerra de los Siete Años para en 1769 ser destinado a Chihuahua, Nueva España, donde combatió contra los indios apaches y tras dirigir varias incursiones fue herido.

En 1772 regresó a la Península como capitán agregado al Regimiento de Infantería de Sevilla y dos años más tarde fue destinado a la Real Escuela Militar de Ávila donde se formaba a los jóvenes oficiales destinados a dirigir el imperio. En 1775 participó en la fracasada expedición contra Argel, cobijo de los piratas que atacaban las costas españolas. En la retirada, Gálvez fue herido y como reconocimiento fue ascendido a teniente coronel.

Gobernador de Luisiana

Nombrado en 1776 coronel del Regimiento de Luisiana con destino en Nueva Orleans y después gobernador interino de la provincia de Luisiana, el malagueño demostró sus grandes cualidades como estadista y militar, facilitando un apoyo crucial a las Trece Colonias en su lucha contra los británicos por la independencia.

Su mando coincidió con el momento en que los colonos norteamericanos declararon la independencia el 4 de julio de 1976, y con ello la guerra contra los británicos. España, aunque su Imperio está en decadencia, no iba a permanecer neutral, y ve el momento de asestar una contundente derrota a los ingleses. La Luisiana gozaba de un lugar estratégico para ayudar a las Trece Colonias y la astucia y valentía de Bernardo de Gálvez le conferían como el hombre ideal.

El apoyo de Gálvez al Ejército Continental se llevó a cabo de forma discreta, dentro de los llamada “guerra secreta”. Se firmó con los colonos un contrato de provisión que constituyó la base de la vital ayuda hispana. Este acuerdo permitió el envío de cuantiosos cargamentos de municiones, uniformes, mantas, medicamentos e importantes cantidades de dinero, remontando el Misisipi desde Nueva Orleans, contribuyendo de forma decisiva en las victorias del ejército independentista en batallas tan importantes como la de Saratoga en 1777.

También dio asilo a los colonos que huían del ejército británico y hasta se prohibió maniobras inglesas en el Misisipi, con la excusa de controlar el contrabando.

En 1779 Carlos III de España declara formalmente la guerra a Gran Bretaña. Su primer objetivo fue defender la ciudad de Nueva Orleans de un inminente ataque británico y con apenas 600 hombres se preparó para frenar el posible ataque de los ingleses asentados en el cauce del Misisipi.

Gálvez decidió tomar la iniciativa y atacar por sorpresa. El primer objetivo fue Fuerte Manchac, de escaso valor estratégico pero esencial para la defensa de la ciudad. La acción fue contundente y la capitulación del fuerte casi sin oposición. Después se dirige a Baton Rouge, contingente de medio millar de “casacas rojas” que capituló rápidamente y también terminÓ con el último asentamiento británico a orillas del Misisipi, el fuerte Panmure de Natchez.

Gálvez dominó no solo la cuenca baja del Misisipi sino evitó definitivamente las pretensiones británicas de invadir Nueva Orleans y en consecuencia asestar un duro golpe a sus intereses en la zona. Estas victorias dieron un importante respiro al Ejército Continental y los ingleses perdieron el lucrativo comercio de las pieles.

Expulsar a los ingleses de Florida

El siguiente objetivo del gobernador de Luisiana era expulsar a los ingleses de la Florida Occidental y arrebatar el dominio británico del Golfo de México. Para la conquista de Mobila, Gálvez disponía solo de cerca de 800 hombres y doce barcos de distinta envergadura. La expedición española logra desembarcar en el rio Perros e inician a pie un duro trayecto por zonas pantanosas hasta situarse al norte del fuerte Charlotte donde se cobijaban las tropas británicas. Las tropas españolas lograron abrir una brecha en las defensas enemigas y los ingleses se rindieron en marzo de 1780.

Toma de Pensacola

La conquista de Pensacola, la capital de la Florida Occidental, era de más envergadura pues era la sede del poder civil y militar británico y una plaza de un gran valor geopolítico y estratégico, defendido por más de 14.000 hombres y en un lugar privilegiado para su defensa.

Gálvez solo disponía de una flota compuesta por cinco navíos de guerra por lo que cuando la escuadra llegó a la bahía de Pensacola, los oficiales avisaron que no era posible por lo tortuoso del canal y la buena disposición de la defensa británica en el fuerte Red Cliffs. Ante aquello, Gálvez decidió acometer la maniobra de guerra más arriesgada de su vida: entrar solo en la bahía y provocar que el resto lo siguiese.

El 19 de marzo de 1781, a bordo del bergantín Galveztown, con dos cañoneras y una balandra, únicas embarcaciones a su mando, se dispuso a entrar en la bahía y a pesar de los 40 cañonazos británicos logró penetrar en la bahía con escasos daños materiales. Acto seguido le siguió el resto de su flota.

Los combates y el sitio de la plaza continuaron durante casi dos meses e incluso Gálvez fue herido de gravedad, pero consiguió que el 9 de mayo de 1781 los ingleses se rindieran. La toma de Pensacola fue el mayor éxito militar de su carrera y le valió el ascenso a teniente general pero por encima de todo supuso un hecho decisivo y crucial en el desenlace de la guerra por la independencia de las Trece Colonias, gracias a la ayuda material, humana y militar de España.

Los británicos tuvieron que destinar un contingente importante de tropas y dinero para frenar el decisivo avance del militar hispano en La Florida, que fue decisivo en la victoria de las tropas de Washington en la decisiva batalla de Yorktown, en otoño de 1781.

“Yo solo”

“Yo sólo”. Bernardo de Gálvez. Escultura de Salvador Amaya Sánchez. Foto: Juan Carlos Ruiz Barambio.

El rey Carlos III renombró a la bahía de Pensacola como la de Santa María de Gálvez y dispuso que su escudo de armas lucieses el lema de “Yo solo” en reconocimiento a su heroica acción. Fue nombrado comandante en jefe del ejército en América y conde de Gálvez y cuatro años después, 1785 virrey de Nueva España, hasta su muerte el 30 de noviembre de 1786 en Tacubaya
El título de ciudadano honorario no es el único reconocimiento de EEUU al que fuera virrey de Nueva España. Bernardo de Gálvez da nombre a un nuevo buque de guerra estadounidense, “USS Gálvez”, una fragata de última generación.

JUAN CARLOS RUIZ BARAMBIO
EFE Reportajes

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