
Denver (CO), 4 mar. (Efe News).- El gobernador de Colorado, Jared Polis, calificó este miércoles de “inmoral” la persistencia del hambre y de la inseguridad alimenticia en Estados Unidos, afirmando que ese flagelo social afecta no sólo a quienes carecen de suficiente comida, sino que tiene un impacto negativo en toda la sociedad.
“Es inaceptable que uno de cada ocho residentes en Colorado pase hambre, pero es inmoral que permitamos el hambre en un estado con la riqueza de Colorado y en un país con la riqueza de Estados Unidos”, dijo el demócrata al hablar ante unos 300 dirigentes comunitarios en el Día de Acción contra el Hambre en la legislatura local.
“Y no se trata sólo de eliminar el hambre, sino de construir un estado y un país en donde todos puedan llegar al éxito de modo que mejore la vida de todos en Colorado y en el país”, agregó.
Según el mandatario, ya se debería estar “cerca de terminar con el hambre”, pero, lamentó, aún “persiste para personas de cierto color de piel o que viven en ciertos lugares”

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima que unas 712.000 personas en Colorado y unos 40 millones de personas (incluyendo 12 millones de niños) en Estados Unidos carecen de acceso a comidas en la cantidad, calidad y frecuencia necesarias.
Para Fatuma Emmad, nacida en Colorado de padres etíopes y fundadora de FrontLine Farming, una granja comunitaria al noroeste de Denver, la inmoralidad de la existencia de hambre incluye el hecho de que los Estados Unidos cuentan con grandes números de agricultores inmigrantes de África y de América Latina “que pasan hambre a pesar de saber cultivar la tierra, como lo han hecho por milenios sus antepasados, sin destruir el planeta”.
“Nuestro sistema de alimentación están tan quebrado como el sistema de inmigración. Es un sistema discriminatorio. Por eso, el 40 % de los alimentos se arroja a los residuos. No debemos ser ingenuos con respecto a las razones del hambre”, dijo a Efe Emmad, una de las panelistas del Día de Acción contra el Hambre.
La dirigente aseveró que las mujeres de distintas comunidades están promoviendo cambios en el sistema de alimentos para que el nuevo sistema fomente la “seguridad, justicia y soberanía” de las personas que viven en Estados Unidos.
“Seguridad” significa, dijo, que, para los necesitados, el acceso a comida no dependerá solamente a ayuda social, “justicia” implica una respuesta “ética y local” al hambre y “soberanía” es la capacidad de cada persona de gestionar por sí misma la ayuda que necesite.
En su granja, Emmad pone en práctica estos principios, ya que ella se considera como “alguien que crea un espacio para los demás y luego se hace a un lado”. En la granja, ese espacio lo comparten africanos y latinoamericanos que producen distintos alimentos que luego son repartidos en bancos de comida o en escuelas de la zona.
“Es nuestra forma de fomentar la justicia alimentaria y de combatir el impacto ecológico negativo por medio de acciones colectivas a favor del medio ambiente. Esa es la sabiduría que nuestros pueblos aportan”, concluyó.