
Washington, 29 abr (EFE News).- En medio de la pandemia de coronavirus, los centros de detención de inmigrantes cuentan con personal acostumbrado a lidiar con enfermedades infecciosas que traen los extranjeros y tienen “altas normas sanitarias” que protegen a los reclusos, dijo este miércoles el exdirector del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) Tom Homan.
El Gobierno del presidente Donald Trump mantiene unas 32.000 migrantes en centros de detención a la espera de sus audiencias en tribunales de inmigración o la conclusión de sus trámites de deportación.
Según las últimas cifras de ICE, hay confirmación de al menos 425 casos de coronavirus entre los detenidos, lo que supone el 60 % de los 705 a los que se les hizo la prueba.
Estas cifras, que van creciendo con el paso de los días, han llevado a que políticos, abogados y líderes religiosos afirmen que esa población corren el riesgo de contagiarse el coronavirus al estar hacinada en sitios donde la higiene personal es precaria.
Pero, en una entrevista con Mark Krikorian, director del conservador Centro para Estudios de Inmigración, Homan sostuvo este miércoles que quienes abogan por la liberación de los migrantes detenidos “aprovechan la crisis de pandemia para lograr sus objetivos”.
Los centros de detención de ICE, o las cárceles de condado que mantienen detenidos bajo contratos con ICE, “operan con las normas más altas de sanidad en el mundo, son normas muy exigentes”, dijo Homan.
“Por comparación, la tasa de mortalidad entre la población carcelaria en general es de 200 muertes por cada 100.000 personas, mientras que en los centros de detención es de 9 por cada 100.000”, agregó. “Eso es una fracción de lo que ocurre en la ciudad de Nueva York”.
En la ciudad de Nueva York, se han registrado más de 160.000 casos y 12.500 fallecidos por coronavirus, mientras que en todo el país esas cifras se elevan a más de un millón de positivos y 58.000 muertos por COVID-19.
“ICE opera un gran programa médico”, según Homan, quien estuvo al frente de ICE entre enero de 2017 y junio de 2018. “Hay médicos y enfermeras que están acostumbrados a lidiar con las enfermedades infecciosas que vienen constantemente a través de la frontera”.
“Cada vez que una persona ingresa en un centro de detención se estudia su situación, los posibles problemas de salud”, continuó. “Si no podemos darles la atención debida, no se les detiene”.
Y “si hay un riesgo, se deja a la persona en libertad”, dijo. “ICE ya ha liberado unas 800 personas”, insistió, aunque sin comentar que muchas de estas liberaciones se produjeron después de recibir la orden en este sentido de un juez ante la negativa de la agencia federal.
Los críticos de la política inmigratoria del presidente Trump sostienen que la gran mayoría de los detenidos, que no han sido condenados por crímenes, deberían salir en libertad vigilada hasta que llegue la fecha de sus audiencias en los tribunales de inmigración.
“Es una alternativa si no hay otra solución”, comentó Homan. “Hay personas liberadas por razones humanitarias, que salen con un grillete electrónico”.
“Pero aparte de eso nada es más eficiente que la detención”, dijo. “De otro modo, los migrantes sí se presentan al tribunal pero si reciben una orden de deportación, después hay que encontrarlos, y aparecen las excusas y las apelaciones”.
“Ellos saben encontrar el camino desde América Central a Estados Unidos, y desde la frontera a las ciudades donde tienen amigos o familiares”, señaló Homan. “Pero no pueden encontrar el camino al tribunal de inmigración”.
FOTO: Vista exterior del Centro de Detención de Eloy, en Arizona. EFE/Gary M Williams/Archivo
